sábado, 10 de enero de 2015

César Cano.



Tres poemas para sobrevivir en Bogotá




Poema I (o Afilé el sol, salieron chispas e incendié la tarde)




Y solo tengo pájaros en los bolsillos


pero con pájaros no compro panes


Y ahora que está tan jodida la cosa en Colombia


no hay pan que eche a volar el hambre


Solo pájaros, solo plumas que caen de los ojos como lágrimas


●Y una calle interminablemente larga pasa por mi sangre


una calle por donde vagan niños silbando las canciones de su muerte●


Abrí mi pecho como cerrando una puerta


Abrí mi pecho como rompiendo una ventana


Todos los niños de Colombia tenemos unas alas enormes


unos dientes enormes y una boca vacía


Nos sentamos encima de los edificios


y esperamos que nazca nuestra madre


No lloramos, reímos No nació la muerte donde nos sembraron puñaladas


No nació la muerte cuando nos rompieron los huesos


Nuestro cuerpo es una luna de canciones amarillas


No importa que tengamos las manos y la barriga llena de gusanos


Ayer me cortaron la cabeza y hoy digo que estoy vivo


Nos mataron y nacimos


Nos amarraron con alambre y llovimos púas desde el cielo


Éramos dioses con mocos en la cara


y ®e©reábamos el mundo con barro y agua sucia


ͼ Dijimos Mamá y nacieron las palabras ͽ


Җ Dijimos esta noche somos soles y nacimos una fiesta Җ














Poema II (o la piel retorcida de un niño





que es nuestro hijo y nuestro padre)








Pille mis manos, son soles de maíz que amasan el hambre
me las rompí fumando bazuco, las volví aluminio
las hice luces negras sobre el lomo de mi lengua
Porque apenas tenía nueve años cuando me quedé vacío
y me llené de humo y me llené de rabia
No azara que nadie me haya enseñado a echar flores por mi boca
que nadie me haya enseñado a nacer todos los días


Me quedaba muerto y masticaba mi cadáver
Vendía chicles, robaba celulares
Nadie me dijo Niño, sus ojos nubes y sus manos árboles
Sangré sobre este país de hipócritas y amantes
Sangré sobre este país de putas y aguardiente


۝
Nunca supe el nombre de mi madre
pero lo escribí con un cuchillo abierto sobre mi piel cerrada
۝


Mire, a lo bien que mis manos están agarrotadas de tantas veces destruir el mundo, de volverlo mierda, de cargarme en él. Mire que mis manos tienen tanta sed, tanto polvo de oxidarme los huesos. Pero quiero regalarle este incendio que tengo entre mis manos infantiles para que queme su dolor y su rutina. Sin mente, écheselo al fuego. Hágalo con fe. Queme sus ganas de morir y su trabajo. Le regalo este incendio para que haya luz y vea cómo me revuelco en las ruinas de las calles que usted camina a diario.



Para usted este incendio pequeñito
de pájaros palabras
de sueños y de alas




ᴥ Regáleme usted un par de ojos
regáleme usted un pan caliente
una moneda ᴥ



nunca aprendí a escribir
pero estoy vivo
















Poema III (o canción del grito





subterráneo de los huesos)










Mi mamá es muchas mujeres al tiempo y a veces la veo en la calle cuando no esperaba verla y está abrazando a otro pelao y yo siento su calor abrazándome como la noche pero en la noche la policía me mete a la cárcel y se orina encima de mi rostro y sus orines se confunden con mi llanto y sé que el amor de mi madre alimenta a su hijo en juegos de avionetas que se estallan y a mí se me pasa el hambre de tres siglos en la calle y hay una madre que es mi madre en cada madre y no es que yo sea un huerfanito sino que todas las mamás son la mía y antes de morirme de estirar la pata sobre las alas de las moscas siempre antes de morder los edificios pienso en mi madre que toma a su hijo y lo salva del mundo que es ese charco de babas y mordidas negras en mi cuerpo y siempre mi mamá me salva en otro, siempre mi mamá, siempre con sus brazos de tierra me siembra y me echa agua y me dice que soy una luz que parece una semilla y me pájaros volando sobre su voz de tajadas maduras y canciones amarillas
entonces me luna
me emplumo de algas
de mares rompiendo mi pecho mientras silencio sobre bocas de guayacanes



/asoliaos

Alucino un idioma de personas libélulas azules volando sobre un cementerio de ojos que se apagan cuando estoy en mi madre y no me caigo de mis sueños pero nunca estoy a salvo de las puñaladas que me pegan los relojes
Mi madre es cualquier dolor arrancado a palazos
Mi madre es este cielo que se cae sobre mí y me desnuca y me parte colibríes en los dientes Envuelvo frascos de pegante en hojas de eucalipto y se las mando a mi mamá para que me perdone por haber nacido muerto ((no fue mi culpa mamá no fue mi culpa))
Yo cuando estuve viejo me encerré en mi pecho y le puse alas a las llaves
Pero el hambre es mi canción
el hambre es un nido calientico
El hambre es esas nubes incendiadas que escriben el poema
y mi mamá en otro lado le cose oraciones a las manos del Dios que tengo



/entre los ojos

para que yo no me queme y esté vivo y la ame aunque no la tenga
aunque este país sea una piedra que me rompe la cabeza













Tres poemas para sobrevivir en Bogotá. César Cano. Ediciones Chirriar.
Armeia, 2014.





Ñapa









Porque acá la joda es así
usté viene y baila y canta
y nosotros que sí que caigamos
tan alegre que está todo
tan jodido y tan alegre que está todo
pero no importa
bicos in Colombia wi espik in inglish, parce
y las amapolas nos bailan en los dientes
y las muchachas nos polvo de plumas en los ojos
Ay, que este país es tan bonito
todo lleno de muertos…pero de la risa
y vivos muertos que se cayeron de la cama
y se sacaron chichones azules llenos de gusanos
Eso, parece de ahí
bailemos encima de estas nubes
más blancas que una yuca,
mire, mire la cara de Dios en el jengibre

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